Harry el sucio – Don Siegel, 1971

Harry el sucio

EEUU, 1971

Director: Don Siegel

Guión: Harry Julian Fink, R.M. Fink y Dean Riesner

Género: Acción/policiaco

Compositor de la banda sonora: Lalo Schifrin

Montaje: Carl Pingitore

Producción: Don Siegel

Intérpretes principales:

Clint Eastwood (Harry Callahan)

Andrew Robinson (Scorpio)

Harry Guardino (teniente Al Bressler)

Reni Santoni (inspector Chico González)

Argumento

En San Francisco hay un francotirador psicópata haciendo de las suyas. Tras disparar a una joven desde un tejado, el individuo deja una nota; amenazando con asesinar a más gente si no le pagan cierta cantidad de dinero. Avisa que, si no se cumplen sus demandas, sus próximas víctimas serán „un negro o un sacerdote católico“. El homicida, con rifle de mirilla telescópica, firma como „Scorpio“.

La policía prefiere evitar que los medios difundan su existencia, y tratan de comunicarse con él de la forma más discreta posible. La investigación del caso recae en el inspector Harry Callahan, conocido como „Harry el Sucio“. Aunque al principio no le hace mucha gracia por parecerle un novato, a Harry le asignan un ayudante, el mexicano Rodríguez.

Juntos tratarán de cazar a „Scorpio“, para evitar tener que ceder a su extorsión; y sobre todo para impedir que siga liquidando a inocentes…

Comentario

Esta famosa producción marcó una época e influenció en estilo y temática muchas películas que se pondrían de moda también en esa década de los setenta – incluso fuera de los EEUU, como es el caso de los „polizziesco“ italianos.

Clint Eastwood trae al género policíaco el arquetipo de antihéroe solitario que ya había interpretado en varios westerns (como en la Trilogía del Dólar de Sergio Leone).

Taciturno, cínico, hierático, expeditivo, más en la línea de detective privado como Humphrey Bogart en „El halcón maltés“, que como agente integrado en un sistema. Es un rebelde que considera a ese sistema policial demasiado burocratizado, y por consiguiente ineficaz y blando. Harry es un hombre de acción, pero está supeditado a ese sistema policial-judicial que le frena y no le permite neutralizar de manera tajante a criminales tan peligrosos como este „escorpión“.

El criminal, por increíble que parezca, se hace la víctima; subvirtiendo completamente la realidad y saliéndose en un principio con la suya.

Harry no llega al extremo de lo que en EEUU se denomina, en español, „vigilante“ (los que se toman la justicia por su mano impartiéndola al estilo de, por ejemplo, „El Castigador“). Pero tampoco se adapta a ese sistema que considera ineficaz. Pues efectivamente, tal y como es retratado en la película, el sistema policial y judicial es harto ineficaz – Ello se ilustra, entre otras ocasiones, cuando el jefe de Harry dice que le ha dado su „palabra de honor“ al asesino (de que tras la entrega del rescate no la van a seguir)… ¡Como si ese psicópata al que (supuestamente) buscan frenar fuera un adversario honorable!

En cuanto a los paralelismos con el Castigador („The Punisher“, personaje de los cómics Marvel creado poco después, en 1974), hay una escena en la que Harry le comenta a la esposa de su compañero Rodríguez que su mujer murió en un accidente de tráfico tras ser atropellada por un conductor borracho. Se puede interpretar que esa tragedia influyó en Harry para convertirse en justiciero implacable; de forma similar a la de Frank Castle (el Castigador), que inició su cruzada anticrimen tras perder a su familia a consecuencia de un tiroteo entre bandas rivales.

El secuestro de la chica y la entrega del rescate en la que policía y criminal salen heridos, se convierte en el punto de inflexión; pues a partir de ahí el enfrentamiento entre ambos pasará a ser no sólo algo de principios, sino también algo personal…

Harry se siente obstaculizado por sus superiores, y prefiere usar sus propios métodos, considerados „sucios“ por muchos de sus compañeros. Pero no es acaso más sucio un sistema que permite que criminales como ese Scorpio anden sueltos, matando a gente inocente? Ese parece ser el mensaje de la película.

También tenemos de forma subliminal el tema de la vigilancia policial como algo deseable, mediante el control y el espionaje representado por los seguimientos y por los prismáticos, también usados por Scorpio. Harry usa los prismáticos para localizar a Scorpio en los tejados, pero „de paso“ también ve otras cosas… La historia del justiciero Harry, que efectivamente persigue honorables fines (acabar con un psicópata asesino) parece justificar de forma velada una vigilancia mayor de los ciudadanos con el pretexto de „la seguridad de todos“. Así tendríamos la siguiente trampa dialéctica: Tesis (Scorpio) – Antítesis (Harry) – Síntesis (más vigilancia). ¿Será esa la conclusión a la que debían llegar los espectadores de la época? Parece que hoy en día ya nos hemos acostumbrado a que haya cámaras por todas partes…

Felix Hahlbrock Ponce

(Consigue mis libros AQUÍ)

¡Consigue Harry el Sucio AQUÍ! (subtítulos en español disponibles)

Este es un enlace de afiliados. Es posible que gane una comisión si compras a través de este enlace, sin coste adicional para ti. Como asociado de Amazon, gano por las compras que cumplan los requisitos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba