
Extraños en un tren (V.O. Strangers on a train)
Director: Alfred Hitchcock
EEUU, 1951
Guión: Raymond Chandler, Czenzi Ormonde y Whitfield Cook (basado en la novela de Patricia Highsmith).
Género: Thriller psicológico
Compositor de la banda sonora: Dimitri Tiomkin
Montaje: William H. Ziegler
Producción: Alfred Hitchcock
Intérpretes principales
Farley Granger (Guy Haines)
Robert Walker (Bruno Antony)
Ruth Roman (Anne Morton)
Laura Elliott (Miriam Haines)
Patricia Hitchcock (Barbara Morton)
Argumento
Durante un viaje en tren, el extrovertido Bruno Antony reconoce al tenista Guy Haines y entabla conversación con él. Guy sale en los medios y es relativamente famoso. Además de en la prensa deportiva, también aparece en la prensa rosa: Se sabe que la relación con su esposa Miriam no es la mejor. Hay rumores de que se va a divorciar, de que ella sale con otros y él con la hija de un senador en Washington.
El entrometido Bruno está al corriente de todo. Pero no solo tiene gran predilección por los cotilleos; también parece ser un gran aficionado a las historias detectivescas. Durante el viaje en tren le expone a Guy cómo sería, en su opinión, el „crimen perfecto“:
Dos individuos que no se conocen entre sí pero que quieren desembarazarse de alguien, se „intercambian“ los asesinatos. Bruno, que quiere librarse de su padre, fantasea con liquidar a la (para él desconocida) mujer de Guy y que él a cambio mate a su padre. Como no hay entre ellos ningún nexo y sus respectivos círculos sociales son completamente distintos, ambos tendrían coartadas y nadie sospecharía de ellos.
Guy se toma a broma la proposición de su excéntrico compañero de viaje. Pero Bruno está hablando completamente en serio…

Comentario
Las implicancias y las lecturas de esta genial película van mucho más allá de una historia de suspense común, de un crimen y la consiguiente investigación para esclarecerlo. La tensión y el interés creciente de la historia no residen en descubrir quién es el asesino. Pues eso ya lo sabemos de antemano – Y no se trata, por cierto, de un psicópata común…

El asesino de esta película es un personaje auténticamente diabólico. Sobre todo en el aspecto metafísico del término. Pues el maníaco se jacta de haber llevado al protagonista a sellar con él una especie de „contrato“, un „pacto“. „Hoy por ti mañana por mí“. Según su demoníaca perspectiva, le ha hecho una propuesta a Guy, y como él no la rechazó explícitamente, considera válido el contrato. Bruno cumple su parte, y espera cobrarse a cambio „la inocencia“ del otro, empujándole a su vez a cometer un crimen.

Para ello acosa constantemente al protagonista (como si hubiera encadenado su alma), quien a su vez es visto con sospecha por las autoridades porque tenía un motivo para matar a su mujer y su coartada no es demasiado fuerte. Para ejercer presión, el inquietante Bruno empieza a mostrarse incluso en el círculo social de Guy.

Ello despierta las suspicacias de Anne, la novia de Guy, y sobre todo de Barbara, su intelectual hermana – que tiene unas gafas gruesas del mismo tipo que usaba la estrangulada Miriam…
El „pacto“ es involuntario por ser inconsciente. Pero en Guy existía realmente un deseo latente de deshacerse de su mujer – el „diablo“ Bruno hace realidad ese deseo reprimido, pero a cambio quiere „su alma“, es decir, que se convierta él también en un homicida real, matando a su padre (¿tal vez una metáfora para el „creador“, y la dicotomía dios/diablo?). El mechero viene a ser el objeto material que sella y simboliza el „pacto“.
[En España la película se llama „Extraños en un tren“, pero el título en Hispanoamérica „Pacto siniestro“ también es muy apropiado]
Aquí, el mechero se usa como ancla que une el mundo material con lo inmaterial (las fantasías de asesinatos y el consiguiente „pacto“), además de ser una especie de fetiche para el antagonista. Ese objeto simboliza también la importancia que el azar y lo fortuito tienen en el desarrollo de los acontecimientos: Pues Guy olvida el mechero en el tren al principio, lo cual le sirve a Bruno como recurso para poder después chantajearle. El que luego Bruno pierda temporalmente el mechero en la alcantarilla, es otro suceso que retrasará sus planes. Pero aunque las circunstancias del azar tienen un peso clave en la película (igual que en la excelente „The killing“ de Kubrick), un cineasta como Hitchcock no abandonaba nada a la casualidad…
[A propósito de Kubrick, otro visionario que nos hablaba en 1968 de „odiseas en el espacio“; tenemos aquí a Bruno que durante el encuentro en el tren dice „voy a reservar un billete para el primer cohete que vaya a la Luna“; recordemos que es 1951. Y según mis „himbestigaziones“ esa frase no aparece en la novela original en la que está basada la película]
Así encontramos ya desde las primeras escenas interesantes referencias: Como el nombre de la (ficticia) empresa de taxis „Diamond Dupont“ y su símbolo romboidal, que ya sugieren una relación con lo doble, lo intercambiable (el diamante/rombo con sus ángulos y líneas que se cruzan, como los dos personajes poco después en el tren), además de que „Dupont“ significa „del puente“ – es decir, un vínculo, una conexión; entre los dos personajes pero también entre dos estados: entre lo intangible y lo tangible, entre el pensamiento y la materia („creer es crear“), entre los planes/“pactos“ y su cristalización homicida.
Y a propósito de „cristalización“ encontramos también en la película otro objeto de gran calado simbólico; las gafas de Miriam, de gruesos cristales, a través de las cuales Hitchcock nos muestra el estrangulamiento de la joven. Unas gafas que, como el mechero, también sirven de objeto-ancla, de sello material del pacto – Y luego como detonante de un flashback traumático en el asesino; cuando ve a Barbara, la hermana de Annie, que tiene unas gafas muy parecidas. Sobre todo la escena donde Bruno estrangula „de broma“ a una anciana en la fiesta mientras ve a Barbara, produce una especie de efecto-espejo en la propia Barbara, que sin saber por qué se siente muy perturbada ante la perturbación de Bruno.
Otro detalle que no pasará inadvertido a observadores atentos es el nombre de la barca con la que Bruno se mete en el túnel de la feria siguiendo a Miriam y sus amigos: „Pluto“, es decir Plutón, el Hades, el dios del inframundo.
Acerca de Bruno resulta también llamativa la corbata que lleva en la escena del tren, donde están estampados los dibujos de unas langostas, con unas grandes PINZAS (¿para „atrapar“ a Guy?).
En la corbata siempre lleva también el broche con su nombre que le regaló su madre, con la que tiene una relación simbiótico-tóxica. Su complejo de Edipo es muy acentuado; hasta el punto que no oculta sus intenciones de matar al padre. La relación con la madre nos recuerda bastante al personaje de otra brillante contribución hitchcockiana: „Psicosis“ (1960).
El macabro y estrafalario Bruno es un manipulador nato, un experto en la inversión de los hechos. Y eso nos lo demuestra hasta el final.
La trayectoria iniciada en el tren termina en el caótico tiovivo „descarrilado“, que sólo frena desde su centro un anciano (que por su avanzada edad podría simbolizar el tiempo). La destrucción del tiovivo, que giraba desbocado sin parar, y cada vez más rápidamente, puede entenderse como el final del ciclo. Y entonces todo „vuelve a empezar“ en la siguiente escena, de nuevo en un tren, cuando un nuevo extraño le pregunta al protagonista si no es el famoso tenista de los periódicos…
Y así, prácticamente termina como comienza: Una película „redonda“ – Casi como la silueta del propio Hitchcock, y la del contrabajo con el que sube al tren en su cameo del minuto 11.
Un tema secundario (pero digno de mención) que está incluído de forma sutil en la película, es la vigilancia constante del inocente. En una época en la que todavía no había cámaras por todas partes, se sugiere la idea de que la vigilancia estatal o de las autoridades sobre ciudadanos „sospechosos“ puede llegar a formar parte de lo cotidiano. Guy es seguido a todas horas por Henessy, un detective de la policía, que tiene la misión de no perderle de vista. Y ambos terminan llevándose bien, ¡haciéndose prácticamente amigos!
La historia está basada en una novela de Patricia Highsmith (donde al parecer el subtexto homosexual de Bruno es más acentuado), con guión del también novelista de misterio Raymond Chandler.

Otra Patricia, la hija de Hitchcock, interpreta a Barbara, la hermana de Annie.
Y el protagonista Guy está encarnado por Farley Granger, al que vimos en „La soga“ (1948), otra gran película del director británico.
Felix Hahlbrock Ponce
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