
Atraco perfecto (V.O. The Killing)
EEUU, 1956
Director: Stanley Kubrick
Guionista: Stanley Kubrick y Jim Thompson (basado en la novela Clean Break de Lionel White). Género: Noir
Compositor de la banda sonora: Gerald Fried.
Montaje: Betty Steinberg.
Producción: James B. Harris (Harris-Kubrick Productions).
Intérpretes principales:
Sterling Hayden (Johnny Clay)
Coleen Gray (Fay)
Elisha Cook Jr. (George Peatty)
Marie Windsor (Sherry Peatty)
Vince Edwards (Val Cannon)
Jay C. Flippen (Marvin Unger)
Ted de Corsia (Randy Kennan)
Joe Sawyer (Mike O’Reilly)
Argumento
El ex-presidiario Johnny Clay ha organizado un atraco millonario, que consiste en desvalijar las oficinas de un hipódromo. Para ello ha reclutado a cinco individuos que, sin ser delincuentes profesionales, están muy motivados por esa oportunidad „única“ de conseguir mucho dinero sin esfuerzo y sin demasiado riesgo. Johnny logra convencerles de que participar en ese golpe, supuestamente rápido y fácil, les permitirá dejar atrás la precariedad de sus mediocres vidas.
Uno de los cómplices de Johnny es George, que trabaja de taquillero en el hipódromo. Por ese motivo resulta muy útil, pero por lo demás es un hombre pusilánime y de carácter débil. Sherry, su mujer, se entera del proyecto y empieza a conspirar con su amante Val para robarle el botín a la banda…

Comentario
Con este soberbio noir, una de sus primeras aportaciones como director, Kubrick nos demuestra que no es necesario tener un holgado presupuesto para realizar una película excelente. Con pocos medios pero mucho talento, el cineasta supo llevar a la gran pantalla una historia que engancha desde el comienzo, emocionante, ágil y repleta de tensión. La historia, basada en una novela de Lionel White, tiene una línea argumental sencilla; pero Kubrick ahonda con maestría en los carácteres de los personajes, mostrándonos cómo reaccionan ante los adversos acontecimientos que obstaculizan sus planes (a veces incluso desde sus propias perspectivas, usando el recurso del punto de vista subjetivo).
Metafóricamente puede interpretarse la película como una oda tragicómica al fracaso. Se nos sugiere que por mucho que los protagonistas hayan planificado todo meticulosamente, siempre habrá algo, alguna circunstancia fortuita, que termine haciendo que todos los esfuerzos hayan resultado inútiles. Casi como si Kubrick quisiera expresar que es imposible tenerlo todo bajo control – Ello resulta particularmente interesante viniendo de él, un perfeccionista que en sus películas cuidaba tanto hasta el último detalle de todas y cada una de sus escenas, de todos sus planos, travellings y encuadres. En este contexto, que el atraco haya sido organizado contra un hipódromo para robar el dinero de las apuestas (símbolo del azar, la suerte) en las carreras de caballos, no deja de ser significativo.
Entre los personajes arquetípicos tenemos al líder, estratega y hombre de acción con nervios de acero que está dispuesto a asumir hasta las últimas consecuencias; al retraído que se embarca en el proyecto ansiando la recompensa pero sin estar del todo convencido, y cuya sangre fría brilla por su ausencia; al que actúa motivado por intereses más nobles (curar a su mujer), a los que se desenvuelven „desde dentro“ como infiltrados (el taquillero, el policía corrupto…), a los que son „deshechables“, a la arpía víbora manipuladora…

El actor que interpreta al protagonista Johnny es Sterling Hayden, al que vimos en „Dr. Strangelove“ (1964), también de Kubrick.

Se observa un contraste brutal entre la relación del estoico Johnny con su devota novia Fay, que le idolatra apasionadamente; y la de George con su mujer Sherry, que no le respeta lo más mínimo, hasta el punto de tramar junto a su amante un „atraco contra los atracadores“.
George está interpretado por el actor Elisha Cook, a quien vimos en un papel secundario en „El halcón maltés“ (John Huston, 1941). A Fay, la sumisa novia de Johnny, la encarna Coleen Gray, que aparece en la muy recomendable „Kansas City Confidential“ (Phil Karlson, 1952).
Más allá de todo lo relacionado con la trama y con la gran riqueza de sus matices, se percibe también un tono narrativo y una particular estética que recuerda mucho a la que más tarde emplearían directores de la variante italiana del noir (el polizziesco), como Umberto Lenzi, Enzo G. Castellari y especialmente el gran Fernando Di Leo – quienes a su vez influenciarían al más reciente y conocido Quentin Tarantino. Éste declaró, por cierto, que „The Killing“ fue una de sus inspiraciones a la hora de rodar su opera prima „Reservoir Dogs“ (1993). Con el cine de género italiano (ya sea polizziesco, spaghetti-western o giallo) coincide „The Killing“ también en lo que respecta a la amoralidad de los personajes, y en el protagonismo de los antihéroes.
En el plano técnico y en la estructura destacan el recurso del narrador con voz en-off (al estilo de un locutor de noticiero) y los saltos temporales mediante flashbacks (sobre todo en la escena crucial de la pelea desencadenada en el bar del hipódromo para despistar).
En „The killing“ tenemos además algún que otro personaje secundario muy pintoresco, como el ajedrecista y luchador de lucha libre Maurice (interpretado por el georgiano Kola Kwariani, que era ambas cosas también en la vida real) o el volátil e inquietante francotirador Nikki (Timothy Carey), que atraería la mala suerte tras rechazar la herradura – en una muy simbólica escena donde, de nuevo, tiene un gran rol el azar. Pues las circunstancias y los azares del destino son cruciales en el desarrollo de la película en su conjunto… y en su desenlace.
El trepidante tramo final de la película (desde que se ejecuta el golpe hasta la conclusión en el aeropuerto) es sencillamente magistral.
Felix Hahlbrock Ponce
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