
Rashomon
Japón, 1950
Director: Akira Kurosawa
Guión: Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto (basado en relatos de Ryūnosuke Akutagawa)
Género: Drama / chambara
Compositor de la banda sonora: Fumio Hayasaka
Montaje: Akira Kurosawa
Producción: Daiei Film
Intérpretes principales:
Toshirô Mifune (Tajômaru, el bandido)
Machiko Kyô (Masako Kanazawa, la esposa)
Masayuki Mori (Takehiro Kanazawa, el samurái)
Takashi Shimura (el leñador)
Minoru Chiaki (el sacerdote)
Kichijirô Ueda (el transeúnte / el hombre común)
Fumiko Honma (la médium)
Argumento
Un leñador, un monje y otro lugareño se refugian de una lluvia torrencial en las ruinas de un templo. Pocos días antes, los dos primeros fueron testigos de un extraño suceso. En un bosque cercano fueron encontrados el cadáver de un hombre y los restos de la vestimenta de una mujer.
Una pareja que viajaba por la zona había sido abordada por el bandido Tajomaru. Éste atacó sexualmente a la mujer y ató al marido – que es el hombre que apareció muerto poco después. Pero sobre su muerte hay distintas versiones…
El leñador, el monje y el tercero que se ha unido a ellos en las ruinas del templo Rashomon para resguardarse de la lluvia, rememoran el misterioso caso desde diferentes perspectivas: La del bandido (que ha sido capturado), la de la mujer (supervivente del ataque)… y la del propio marido – que desde el Más Allá se comunica con los vivos a través de una médium.
Para confusión y asombro de todos, las tres versiones resultan completamente diferentes…

Comentario
Tomando como eje argumental un suceso criminal y su investigación, así como las divagaciones de los testigos, Kurosawa nos muestra las muy distintas percepciones del mismo acontecimiento por parte de los implicados. Se explora la tendencia humana de ocultar o maquillar detalles, ya sea con el afán de quedar mejor o ya sea por miedo.
El contenido filosófico de esta película, basada en un relato corto de Ryunosuke Akutagawa, lleva al espectador a preguntarse qué es la verdad. Existe un solo hecho objetivo y neutral, pero al mismo tiempo cada uno de los que participan en el evento tiene una visión subjetiva del mismo… que al contarse provoca que la verdad se deforme. De ese modo, la delgada línea entre verdad y mentira se difumina. Igual que las delgadas líneas entre realidad y ficción, entre lo material y lo imaginario, entre lo tangible y lo etéreo – Para muestra de ello tenemos incluso un testimonio „de ultratumba“, el del samurai muerto que habla desde el plano astral por boca de la médium shintoísta.
También se plantean temas como el honor, la forma de proceder ante una afrenta, o la relación de una mujer con su marido que no ha sabido protegerla y con el hombre que ha abusado de ella. Asimismo se cuestiona si ella fue realmente violada, o si tras el forcejeo inicial se entregó al bandido, instigando luego la lucha entre los dos. Se explora la dinámica entre los tres personajes implicados directamente en el suceso, y a ello se añade la perspectiva de los testigos secundarios – el leñador y el monje. Estos dos personajes representan a la moral, pero también al miedo y a la desconfianza. El tercero que se une a ellos en las ruinas, que escucha la historia de forma completamente desapegada y objetiva, les sirve al monje y sobre todo al leñador (que „se avergüenza de no entender su propia alma“) como una especie de espejo; en el que se reflejan sus temores, su cobardía y su hipocresía, un espejo que permite revertir la distorsión de un suceso que en el fondo es bastante sencillo. Gracias a ello, tanto el leñador como el monje obtienen claridad.
Con la aparición del bebé y el final de la lluvia, la película termina con una nota esperanzadora de redención, que abre el camino a un nuevo comienzo.
Como vemos, el contenido es muy filosófico, y su forma (la puesta en escena y la atmósfera) resulta sumamente poética. El manejo de la cámara realza el poderío visual de la película, confiriéndole incluso un cierto carácter hipnótico. Para narrarnos la historia desde sus distintas perspectivas, Kurosawa recurre a saltos temporales. La mayor parte del metraje está rodado en el bosque (que representa el laberinto y la confusión de los hechos) y en las ruinas de un templo bajo la inclemente lluvia (un lugar de reflexión donde los testigos repasan los hechos y tratan de sacar conclusiones). En cuanto a la banda sonora, llama poderosamente la atención su semejanza con el famoso „Bolero“ de Ravel, en el cual el compositor Fumio Hayasaka sin duda se inspiró. De hecho Hayasaka se enfrentaría por ello a acusaciones de plagio musical. Ello resulta curioso teniendo en cuenta que más adelante el propio Kurosawa denunciaría por plagio a Sergio Leone cuando éste filmó „Por un puñado de dólares“ (1964) – con una historia muy similar a su «Yojimbo» (1961) pero en clave western.
Otro detalle llamativo es la diferencia existente con otras películas „de samuráis“ en lo que a vestimentas, peinados y armas respecta. Y es que la historia de Rashomon acontece en una época muy anterior la de la mayoría de películas del género. Las chambara suelen estar ambientadas en la era Tokugawa, alrededor del s.XVIII y sobre todo XIX, mientras que Rashomon se desarrolla en el periodo Heian, unos 800 años antes.
Felix Hahlbrock Ponce
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