Calle sin salida – William Wyler, 1937

Calle sin salida (V.O. Dead End)

EEUU, 1937

Director: William Wyler

Guión: Lillian Hellman, a partir de la obra teatral de Sidney Kingsley

Género: Drama social, gansgsters

Compositor de la banda sonora: Alfred Newman

Montaje: Daniel Mandell

Producción: Samuel Goldwyn

Intérpretes principales

Sylvia Sidney (Drina Gordon)

Joel McCrea (Dave Connell)

Humphrey Bogart (Hugh “Baby Face” Martin)

Wendy Barrie (Kay Burton)

Claire Trevor (Francey)

Allen Jenkins (Hunk)

Marjorie Main (Mrs. Martin)

Ward Bond (Portero)

Dead End Kids y otros intérpretes

Billy Halop (Tommy Gordon)

Huntz Hall (Dippy)

Bobby Jordan (Angel)

Leo B. Gorcey (Spit)

Argumento

El gangster “Baby-Face” Martin y su compinche regresan a Nueva York tras años de ausencia. Martin está en busca y captura, pero se ha hecho una cirujía estética, e incluso en el vecindario donde se crió no lo reconocen.

En ese barrio opera la pandilla de maleantes liderada por Tommy Gordon, formada por adolescentes de la calle. Drina, la hermana mayor de Tommy, es una chica decente que quiere sacarle adelante para que se convierta en un hombre de provecho. Drina está enamorada de Dave, quien en el pasado fue un delincuente juvenil como ahora lo es su hermano. Pero Dave, que dejó atrás la ilegalidad y estudió para convertirse en arquitecto, se ha fijado en Kay, una chica de familia acaudalada.

Dave es uno de los pocos en el barrio que reconoce a “Baby-Face” Martin, pues en la adolescencia fueron compañeros de fechorías.

Martin ha vuelto a su barrio para visitar a su madre, y a una antigua novia. Pero se llevará grandes decepciones tanto con una como con la otra…

La pandilla de Tommy, por su parte, atraca a Philip, un niño rico que vive en unos apartamentos cercanos. Tommy se da a la fuga, y los policías empiezan a buscarle. En esta ocasión los agentes se toman en serio la misión de dar con él – Pues Philip no es un niño rico cualquiera, sino el hijo de un influyente juez.

Drina trata de proteger a su hermano, pero no sabe que un miembro de la pandilla, temeroso de que le metan en el reformatorio, se ha chivado a la policía…

Comentario

Este drama de barrio ambientado en el Nueva York de los años treinta no es precisamente un film noir como cabría esperar por contar con Humphrey Bogart, uno de los actores más emblemáticos del género. Es más bien un drama social inspirado en una obra de teatro. Y la historia, de hecho, es idónea para una pieza teatral, ya que la acción se desarrolla no sólo en una vecindad, con muy pocas locaciones, sino prácticamente en una sola calle, en esa que da título al largometraje, la “calle sin salida”.

El título, además, resulta también una metáfora para describir la dificultad a la que se enfrentan esos adolescentes callejeros para dejar atrás esa vida poco edificante. Y si bien es difícil, no es imposible; como nos demuestra el personaje de Dave, quien sí logró reformarse.

Un planteamiento parecido lo vimos en “Ángeles de caras sucias”(Michael Curtiz, 1937), donde también se hace un retrato de dos generaciones procedentes de la marginalidad y los bajos fondos – pero en esa otra película, empleando un tono más característico del cine negro, mientras que aquí, como ya mencioné, se pone más énfasis en el drama social. Y también en las “diferencias de clases”: pues en el mismo barrio conviven ricos y pobres. Los primeros en unos lujosos apartamentos con vigilantes de seguridad, los segundos hacinados en edificios muy destartalados y con plagas de cucarachas; pero ambos grupos son vecinos. También salta a la vista ese contraste en el caso del el niño rico y los granujas callejeros. Éstos, de hecho, están interpretados por los mismos jóvenes actores que encarnarían a la pandilla de “Ángeles de caras sucias”, y que fueron bautizados como los “Dead End Kids”, pues esta película fue su primera contribución a la gran pantalla.

Aunque tanto “Ángeles con caras sucias” como el film que nos ocupa pueden en cierto modo considerarse precursoras del cine de delincuencia juvenil (que en España derivaría en el subgénero quinqui), no hay constancia de que los “Dead End Kids” fueran una pandilla delictiva también en la vida real – como sí era el caso en muchas películas posteriores de ese estilo, donde los jóvenes protagonistas, al estilo del Vaquilla y el Torete, se interpretaban a sí mismos.

También está presente la crítica social hacia un sistema penitenciario que resulta inútil para reformar realmente a los delincuentes. Pues como se menciona en una escena, el reformatorio al que quieren llevar a Tommy es el mismo al que en su día llevaron a “Baby Face” Martin – quien tras su paso por ese centro “correctivo” se volvió mucho peor. El mensaje implícito parece ser que los reformatorios (y por extensión, también las cárceles) no sirven para hacer de los delincuentes ciudadanos decentes, sino que más bien sirven como universidades del crimen.

Otra curiosidad es el hecho del cambio de cara del protagonista, al que casi nadie en el barrio reconoce (al principio ni su madre ni su ex-novia). Sin embargo, sólo ha cambiado su apariencia; mientras que sus inclinaciones hacia el crimen se han acentuado. Regresar al lugar del que procede, en este caso, le atormentará más en lugar de aplacarle… “No debe volverse al pasado, hay que ir siempre hacia adelante” le aconseja filosóficamente su cómplice.

“Calle sin salida” fue dirida por William Wyler, quien también colaboraría con Humphrey Bogart más adelante en el tenso thriller “Horas desesperadas” (1955) – que es por cierto una película bastante superior, en mi opinión.

¡Consiga Calle sin salida AQUÍ! (la película cuenta con una versión en español y también subtítulos en español disponibles)

Este es un enlace de afiliados. Es posible que gane una comisión si compra a través de este enlace, sin coste adicional para usted. Como asociado de Amazon, gano por las compras que cumplan los requisitos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba